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“La prevención, clave para frenar el avance de
la enfermedad entre la población”
El Cada día, 6.800 personas se agregan a la lista
de nuevos infectados por el VIH, por eso, en una fecha tan señalada como el Día
Mundial de lucha contra el SIDA, celebrado el 1 de Diciembre, el Fondo de
Población de Naciones Unidas (UNFPA) y el Programa Conjunto de Naciones Unidas
para el VIH/SIDA (ONUSIDA), resaltan el papel de los programas de prevención,
que han ayudado a no incrementar la prevalencia de la epidemia a nivel mundial
en este último año.
Ha llegado el momento de fortalecer aún más las medidas preventivas para, así,
reducir los efectos del Sida entre la población. En esta tarea, todos y todas
tenemos un largo camino por recorrer.
El Sida es una epidemia global que ha causado la muerte de unas veinte millones
de personas en todo el mundo y ha dejado decenas de miles de huérfanos.
Actualmente, el Sida sigue siendo una de las principales causas de mortalidad,
ya que cada día cobra unas 5.700 vidas. Aproximadamente, treinta y tres millones
de personas viven con VIH a lo largo y ancho del planeta.
A lo largo de 2007, 2.5 millones de personas se infectaron con el virus y 2.1
millones de personas fallecieron como consecuencia del Sida.
Pese a que estas cifras son desalentadoras, las nuevas estimaciones del Programa
Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) y de la Organización
Mundial para la Salud (OMS) sobre la prevalencia del VIH permiten cierto
optimismo, al tiempo que invitan a la reflexión. Se ha estabilizado el
porcentaje de personas que viven con el VIH, gracias en parte a los programas de
prevención y tratamiento de la enfermedad. Según ONUSIDA, en los países donde la
epidemia tiene más impacto, las actividades de prevención y el uso del
preservativo, junto con la reducción del número de personas con las que se tiene
relaciones sexuales, han sido determinantes.
Entre los jóvenes, la transmisión del VIH, según ONUSIDA, ha descendido en cinco
países, entre ellos Haití. En lo que se refiere a la prevalencia entre mujeres
embarazadas de 15 a 24 años, conviene señalar que se ha reducido desde 2000-2001
en once de los quince países más afectados, entre los cuales también se
encuentra Haití.
El Fondo de Población de Naciones Unidas aprovecha la celebración de este Día
para reivindicar la importancia de un liderazgo compartido en la lucha contra el
SIDA. “Cuando hay un liderazgo firme y comprometido, la respuesta es más eficaz”,
ha asegurado Thoraya Ahmed Obaid, Directora Ejecutiva de UNFPA, quien ha querido
implicar a diferentes actores.
“Los donantes pueden ejercer el liderazgo, disminuyendo el déficit de recursos y
ayudando a que la comunidad internacional duplique antes de 2010 los recursos
destinados al Sida, cumpliendo así la promesa que formularon los gobiernos la
Asamblea General de Naciones Unidas (UNGASS), ha asegurado Thoraya Ahmed Obaid.
También los agentes de servicios de salud tienen un importante papel, puesto que
pueden integrar los programas de prevención del VIH y de salud sexual
reproductiva y difundir los mensajes de prevención entre todos y todas,
especialmente entre los jóvenes, ya que entre ellos se producen la mitad de las
nuevas infecciones por VIH.
“Los jóvenes pueden ser líderes si promueven sus derechos y necesidades
especiales”, ha señalado la Directora Ejecutiva, quien ha precisado que hay que
promover el liderazgo de la mujer.
“Es necesario que velemos porque las mujeres lideren una respuesta eficaz.
También los jóvenes y los adolescentes varones pueden asumir el liderazgo,
promoviendo la igualdad en las relaciones y aportando modelos de conducta
positiva, dentro de las familias, las parejas y las comunidades”, ha asegurado
Obaid. Así mismo, involucrar a ciertos grupos poblacionales más vulnerables a
contraer la infección (hombres que tienen sexo con hombres, trabajadoras
sexuales comerciales, niños y niñas de la calle, personas privadas de libertad,
etc.) en la respuesta a la epidemia.
Para lograr una respuesta efectiva al VIH/SIDA es también prioritario implicar a
los gobiernos, para que inviertan en programas nacionales centrados en la
prevención y, por supuesto, lograr una activa participación de las personas que
viven con VIH y SIDA. Su valentía, honestidad y liderazgo son claves para lograr
una mayor implicación de los políticos.
Y EN BOLIVIA LA SITUACION ES:
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A fines del 2007 se estima que en el país
estarían viviendo 7.000 personas con el VIH/SIDA, de las cuales un alto
porcentaje desconoce su condición.
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Una de cada dos personas al momento del
diagnóstico se encuentra en fase SIDA.
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El país presenta una epidemia de tipo concentrada
(considerando que hay tres tipos de epidemia: incipiente, concentrada y
generalizada. Concentrada implica que la epidemia tiene mayor prevalencia en
ciertos grupos poblacionales)
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El acceso a los servicios de salud es aún
limitado, principalmente en las áreas rurales.
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Los departamentos de mayor prevalencia son Santa
Cruz, La Paz y Cochabamba, respectivamente, a expensas de sus ciudades capitales.
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La vía de transmisión predominante en el país es
la sexual, representando más del 90% de los casos notificados.
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Una de cada 1000 mujeres embarazadas estaría
viviendo con el virus del VIH. La transmisión perinatal sigue siendo aún una
amenaza en la dinámica de propagación de la epidemia.
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En la población adolescente, desde edades
tempranas, es fundamental el fortalecimiento en los mensajes de prevención,
promoviendo un mayor conocimiento del virus y su transmisión, así como el uso de
las medidas preventivas.
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Se han notificado casos de VIH en ciudades
intermedias como Montero y Llallagua. Esto hace pensar, de acuerdo a la dinámica
de propagación del virus que el VIH podría estar ya instalado en el área rural
del país.
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Es esencial reducir el estigma y discriminación
hacia las personas viviendo con VIH/SIDA, así como promover el respeto por las
diversidades sexuales y genéricas.
Bolivia está haciendo sus esfuerzos para reducir la propagación del virus
promoviendo una respuesta multisectorial a la epidemia.
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