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El Consenso
de El Cairo, diez años después: Población, salud reproductiva y acciones
mundiales para eliminar la pobreza
Los países están logrando reales progresos en la
realización de un enérgico Programa de Acción mundial que vincula la mitigación
de la pobreza con los derechos de la mujer y el acceso universal a servicios de
salud reproductiva. Transcurridos 10 años de la nueva era iniciada en 1994 en
El Cairo por la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo
(CIPD), han mejorado la calidad y el alcance de los programas de planificación
de la familia y maternidad sin riesgo, se están intensificando las acciones
preventivas del VIH, y los gobiernos adoptan el Programa de Acción de la CIPD
como plan de campaña esencial para alcanzar los objetivos de desarrollo.
Pero la insuficiencia en los recursos, los prejuicios de género y las deficiencias en los
servicios a los pobres y los adolescentes, están obstando a un mayor adelanto en momentos
en que se agravan los problemas; esto es lo que indica el informe El Estado de la Población
Mundial 2004, preparado por el UNFPA, Fondo de Población de las Naciones Unidas.
El Programa, aprobado en El Cairo hace 10 años por 179 países, aspira a equilibrar la población
mundial y los recursos del planeta, mejorar la condición de la mujer y velar por el acceso
universal a los servicios de salud reproductiva, inclusive planificación de la familia. El punto
de partida fue la premisa de que el tamaño, el crecimiento y la distribución de la población están
estrechamente vinculados con las perspectivas de desarrollo y que las acciones en uno de esos temas
refuerzan las acciones en los demás. Pero el Consenso de El Cairo asignó prioridad a efectuar
inversiones en los seres humanos y ampliar sus oportunidades, en lugar de tratar de reducir el
crecimiento de la población. Se consideró que al ampliar los medios de acción de la mujer y asegurar
los derechos de cada mujer, cada hombre y cada joven — inclusive el derecho a la salud reproductiva
y a la opción en cuanto al número de hijos y al momento de tenerlos — son medidas clave para el
crecimiento económico sostenido y la mitigación de la pobreza.
En varias conferencias regionales celebradas al cumplirse 10 años de la CIPD, y en las respuestas
a la Encuesta Mundial del UNFPA, muchos gobiernos de todo el mundo han reafirmado decididamente
su compromiso en pro del Programa de Acción. Casi todos los países en desarrollo encuestados
manifiestan que han incorporado las cuestiones de población en sus estrategias de desarrollo
y reducción de la pobreza; muchos han instaurado leyes y políticas para proteger los derechos
de la mujer y la niña; muchos han comenzado a integrar los servicios de salud reproductiva en
la atención primaria de la salud, mejorar los establecimientos y la capacitación del personal y
ampliar el acceso del público. Las organizaciones no gubernamentales despliegan cada vez mayor
actividad en la provisión de servicios de salud reproductiva y en la promoción para ejecutar el
Programa de Acción.
Pero es mucho lo que queda por hacer para garantizar la salud reproductiva y los derechos
reproductivos, inclusive los de 1.300 millones de adolescentes en todo el mundo, promover la
maternidad sin riesgo y frenar la propagación del VIH/SIDA.
El décimo aniversario de la CIPD es una oportunidad para que los gobiernos y la comunidad
internacional renueven sus compromisos y encuentren los medios de subsanar los problemas que aún perduran.
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